Camel Trophy - Historia de una aventura

Hubo una vez una competencia en la que participaban los mejores y que se atrevió a conquistar lugares tan inhóspitos como la estepa siberiana, los desiertos de Mongolia, las selvas amazónicas y tropicales y las duras tierras del fuego.

Aunque para las generaciones más jóvenes el concepto Camel Trophy no tenga demasiado significado, todo aquel que vivió en los años 80 el auge del evento patrocinado por la conocida marca de cigarrillos recuerda con nostalgia la que, para muchos, fue la gran aventura mundial sobre cuatro ruedas.

El mayor reto de resistencia mecánica y humana consistía en cruzar los más inhóspitos y desafiantes parajes del planeta, en equipos de dos personas, a bordo de los 4x4 más resistentes y fiables. Y fue aquí donde Land Rover se labró la fama de fabricante de los mejores todoterrenos.


La idea era, en parte, emular las míticas expediciones de la Segunda Guerra Mundial en que los ejércitos de varios países se abrieron paso por todo el mundo en busca de conquistas y nuevos aliados.

Este evento, que en su momento llegó a ser exitosamente mediático, nació en 1980 (cuando el Rally Dakar aún era una prueba muy poco conocida), y dado su inusual planteamiento se convirtió en una de las mejores campañas de publicidad de la historia.




Centenares, incluso miles de aventureros de todo el mundo querían ser parte de un desafío donde la camioneta era idéntica para todos y cuyo proceso de selección podía durar meses.

Land Rover aprovechó la ocasión para promocionar su gama, siendo proveedor en la competición hasta su final.


Esas uniones a veces fortuitas que consiguen que ambos elementos funcionen es lo que ocurrió en este duro evento que duró casi dos décadas sin interrupción. Cada año, hasta 1998, el Camel Trophy se disponía a recorrer una ruta cada vez más complicada. No sólo se trataba de cruzar selvas o altiplanos, se trataba de cruzarlos en las peores condiciones posibles.

El primer año del Camel Trophy, llamado así por el patrocinador, no se usaron Land Rover, sino un equipo de tres Jeep liderados por alemanes. Fue en 1981, y a partir de ese año, cuando Land Rover entraría como el proveedor de las camionetas que conducirían participantes y organización.

Todo empezó en Brasil, en el Amazonas. Allí los participantes debían superar el reto de acabar la prueba y resistir a las condiciones más complejas. Poco a poco la prueba fue ganando repercusión y ganando participantes, contando con hasta 20 equipos de 2 personas, cada uno representaba a un país.

De Brasil se pasó a Indonesia, a Australia, África, Siberia, Mongolia… Casi 20 ediciones del evento del motor más duro del mundo.










La organización buscaba las fechas más complicadas para realizar los eventos, en los cuales los participantes se enfrentaban a frío, calor, lluvia, barro…

Todo valía para poner a prueba a unos equipos que verían cómo podían ganar diferentes trofeos.

La prueba se apoyaba en la resistencia física y psicológica, la resistencia ante las adversidades, la pericia al volante y la maña para resolver los problemas que iban surgiendo a lo largo de recorridos que en ocasiones sobrepasaban los 3.000 kilómetros.


Las camionetas, que iban preparados de serie, no presumían de una modificación excesivamente fuerte sobre el modelo que salía de fábrica, lo que promovía el poder de los Land Rover, afectando muy positivamente a su imagen durante aquellos años en los que se disputó la prueba Camel Trophy. Se usaron concretamente los Range Rover, el Land Rover Serie 3, los Defender 90 y 110, el Discovery con diferentes mecánicas diésel e incluso el Freelander en la última edición de la prueba.

Según la edición las camionetas se modificaban siguiendo ciertos parámetros, pero no eran nunca preparaciones extremas. Más allá del equipamiento imprescindible como la jaula antivuelco, las eslingas, el snorkel o los kits de luces, las camionetas eran totalmente de serie.



Pintados de amarillo y con decoración Camel, también presumían de una instalación eléctrica impermeable, un rack para transportar repuestos y bidones de combustible, neumáticos especiales, equipo de navegación y un elenco de elementos de supervivencia como palas y cuerdas. Tal era el nivel de apego que los participantes generaban con su vehículo, que la mayoría de ellos compraba la camioneta y se la llevaba a su país de origen una vez finalizada la prueba. Así nació un mercado de segunda mano de Land Rover de la Camel Trophy, camionetas especialmente codiciadas tanto por su bajo kilometraje, como por…  ¡el pedigree de esos kilómetros realizados!


No era la velocidad lo importante. De hecho, en algunas etapas sólo se avanzaban unos cuantos metros debido a las condiciones del terreno. Entre rivales había comunicación y ayuda, un conjunto perfecto para catalogar a este evento un evento de auténtica aventura. Porque en la actualidad el Rally Dakar, las Dakar Series, el Rally de los Faraones o la Africa Eco Race simbolizan el pináculo del mundo del 4x4, pero sin duda no se aproximan en absoluto a la épica, el compañerismo y al concepto de aventura puro que esgrimían los participantes del Camel Trophy.



Esta competencia acabó desvirtuándose, probablemente culpa de su éxito mediático. Land Rover retiró su patrocinio y por tanto sus vehículos, dejando la competición huérfana y obligándola a morir. Se ha intentado recuperar ese espíritu original con otras competiciones similares y un nombre distinto.

En realidad, la propia Land Rover lanzó un evento similar llamado G4 Challenge que replicaba en cierto modo la aventura del Camel Trophy, aunque curiosamente también incluía actividades además de la pura conducción. Sin embargo, también desapareció, esta vez culpa de una crisis global que daba por finalizada la etapa de las grandes aventuras mediáticas.

Cabe destacar que aventuras como el Camel Trophy también han llevado un granito de arena de ayuda a lugares muchas veces completamente aislados. Finalmente, nos ha dejado con algunas de las imágenes más impresionantes de aventura, como aquellas en las que vemos a las camionetas subidas en rudimentarias canoas para cruzar ríos, camionetas completamente hundidos o siendo asistidos por helicópteros.


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